El suministro tardará semanas en empezar a recomponerse, aunque el desbloqueo, aún frágil, puede evitar un escenario crítico
El precio del petróleo está en el nivel más bajo desde que comenzó el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras un desplome del 10% este viernes. La plena
unidos.html" data-link-track-dtm=""> apertura del estrecho de Ormuz anunciada por Irán en el marco de la tregua acordada con Estados Unidos, y condicionada al alto el fuego de Israel en Líbano, ha deparado la noticia que se esperaba desde que se anunció la tregua entre Teherán y Washington, la semana pasada. Aunque aún no hay acuerdo de paz y Donald Trump ha anunciado que mantendrá su bloqueo, el anuncio es el primer paso en la recuperación de un shock petrolero con pocos precedentes.
El camino por delante es largo. La recuperación del suministro de gas y petróleo perdido en el último mes y medio no va a ser inmediata, pero la reapertura, de entrada, abarata con fuerza el precio de la energía. Y, sobre todo, llega en un momento en que la escasez de suministro amenaza con generalizarse y hacerse más aguda. En el mercado físico del petróleo, las refinerías están pagando unos 30 dólares más sobre el precio de los futuros del brent a más corto plazo, una prima inédita que da fe de la emergencia y la magnitud del shock energético.







