El mundo está abocado sin la reapertura de Ormuz a una drástica reducción del consumo de combustibles y a precios todavía más elevados
Cada día que pasa con el estrecho de Ormuz cerrado, y sin que pueda fluir por él la quinta parte del petróleo y sus derivados que se consumen en el planeta es un día más en la cuenta atrás para pasar del shock en los precios energéticos a problemas en el suministro y una posible recesión económica. El acercami...
ento de las posturas entre Irán y Estados Unidos este miércoles, confirmado por Donald Trump, provocó un descenso de hasta el 10% en el precio del petróleo, recorte que refleja solo parcialmente la tensión acumulada en el mercado energético.
Con el conflicto entrado en su tercer mes ya se agotan las bazas para impedir una espiral alcista de escasez y precios aún más altos. Mientras el suministro sigue sin llegar desde el golfo Pérsico, las reservas estratégicas internacionales menguan y las cadenas de suministro están más debilitadas. Los analistas advierten de que el siguiente paso es el racionamiento del suministro a menos que, esta vez sí, Washington y Teherán sellen la paz y se reabra el estrecho de Ormuz, una llave sin la cual la economía mundial apenas puede funcionar.







