Si la interrupción dura tres meses, el petróleo a 100 dólares podría ser la nueva normalidad
Donald Trump está tomando conciencia de que cortar la ruta marítima más importante del mundo para el transporte de petróleo y gas tiene consecuencias nefastas. Esto queda claro por su apresurada decisión de restablecer el flujo a través del estrecho de Ormuz, ofreciendo seguros para los petroleros y enviando escoltas de la Marina de Estados Unidos. La idea evoca la guerra de los petroleros de finales de la década de los 80, cuando Washington protegió los envíos de petróleo durante la guerra entre Irán e Irak. Pero esta vez es poco probable que haya una solución rápida.
Los comerciantes dependen del estrecho canal al final del golfo Pérsico para transportar una quinta parte del petróleo y el gas del mundo. Apenas unos días después de un audaz ataque contra Irán que detuvo en la práctica los flujos comerciales, Trump se apresuró a tranquilizarles con la ayuda de Estados Unidos. En primer lugar, se ofrece a suscribir los riesgos que las aseguradoras privadas ya no quieren asumir a través de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC) de Estados Unidos. La agencia está autorizada a proporcionar 1.000 millones de dólares en seguros de riesgo político por entidad, muy por encima del valor de un petrolero nuevo típico, que cuesta hasta 120 millones, según los analistas de Evercore. Tiene una responsabilidad máxima total de 205.000 millones de dólares.










