Teherán ya impone de manera informal este cobro arbitrario para buques de países no hostiles y aspira a convertirlo en estructural
La presión aumenta para reabrir el estrecho de Ormuz, que Irán mantiene bloqueado desde hace cinco semanas y por donde transita una quinta parte del petróleo y gas natural que se consumen en el mundo. Donald Trump ha condicionado a la liberación y apertura de ese paso la negociación de un alto el fuego, según publicó el miércoles en sus redes sociales. Y este jueves, un grupo de 35 países de todo el mundo liderado por Reino Unido —e incluidos dos Estados del Golfo, Emiratos Árabes Unidos y Baréin— se reúne para garantizar el libre tránsito una vez concluya el conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, el principal escollo a la paz y a la reapertura del estrecho se mantiene: la exigencia de Teherán de imponer un peaje, que complica las negociaciones.
Desde hace semanas, la Guardia Revolucionaria iraní ya impone un cobro de manera informal con tarifas arbitrarias de hasta dos millones de dólares por buque, según informa Bloomberg con base en fuentes anónimas. En su intento de formalizar el chantaje, el Parlamento iraní aprobó este martes un borrador de ley para oficializar un peaje en la zona, aunque sin fijar importes. Y de aprobarse, encarecería de forma estructural los combustibles así como otras exportaciones del Golfo, como los fertilizantes. Sería una prima adicional en toda regla que se sumaría a la habitual prima de riesgo con la que de por sí cotiza el petróleo, una materia prima que se extrae en gran medida en una de las regiones más volátiles del planeta.








