La República Islámica pretende aprovechar la coyuntura bélica actual para establecer el control en el estrecho de Ormuz, manteniéndolo después de que finalice la contienda con EEUU. Hace unos días, Teherán creó un organismo encargado de cobrar a los buques la tasa para cruzar el paso marítimo, y este miércoles, el Ejército persa ha dejado claro que el control de este accidente geográfico, además de ser un movimiento estratégico, constituye una oportunidad de negocio.

Así lo ha señalado Mohammad Arkaminia, el general de brigada de las Fuerzas Armadas de Irán, quien ha asegurado, según Press TV, que "este control coordinado y sinérgico, al mismo tiempo que refuerza la soberanía y la vigilancia de Irán sobre la región, generará ingresos para el país que pueden doblar los obtenidos por la venta de petróleo". Teniendo en cuenta que las exportaciones de crudo alcanzaron un valor cifrado en 34.000 millones de dólares el año pasado, los potenciales ingresos de los que habla el militar serían de una gran envergadura.

El grueso de este negocio se encontraría en el cobro de tasas para cruzar el estrecho de Ormuz, una tarea para la que Teherán ya ha creado un organismo específico, denominado Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA en sus siglas en inglés). La creación de esta organización, que empujó a Trump a reactivar la denominada 'Operación Libertad' para tratar de desbloquear el estrecho, constituye un intento de convertir el cobro de peajes aleatorios, registrado a inicios de abril, en un control profesional del estrecho.