El conflicto en Oriente Próximo condiciona el suministro de materias críticas para la industria, la agricultura y las tecnológicas asiáticas
El cierre del estrecho de Ormuz amenaza con provocar una tormenta perfecta con impacto en el bolsillo de los consumidores, pero también en las cosechas, el envasado de los productos que consumimos diariamente o el uso de ChatGPT, Gemini o Copilot. Por cada día que se extienda la guerra de Estados Uni...
dos e Israel contra Irán se restringe el comercio mundial de productos que van más allá del petróleo y el gas natural, El conflpero cuyo impacto en la economía global es casi tanto, o más relevante, aunque mucho más silencioso. “La verdadera vulnerabilidad son los derivados, no el crudo”, sostiene en un informe Felipe Elink Schuurman, cofundador de la firma de compraventa (trading) de materias primas Sparta, que advierte de que están próximos los efectos de segunda ronda que impactan ya en las cadenas de suministro y que “esta crisis va mucho más allá del barril de petróleo”.
Cinco millones de barriles de derivados de petróleo cruzaban cada día Ormuz antes de la crisis. Fertilizantes, helio, combustible para barcos y aviones, aluminio o destilados como la nafta han dejado de circular libremente por esta lengua de agua que en su parte más estrecha apenas mide 34 kilómetros. Steve Gordon, director global de investigación de Clarksons, calcula en un informe publicado este lunes que el tránsito de embarcaciones se ha reducido un 95% respecto a los niveles previos al estallido del conflicto. De las 125 embarcaciones diarias que atravesaban la zona hace poco más de dos semanas, ahora solo pasan unas cinco de media. Este parón impacta en el 19% de todos los productos refinados del petróleo que se consumen en todo el mundo, según datos recopilados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Y también afecta al 13% de todos los productos químicos, incluidos los fertilizantes, y al 2% del grano seco.







