El escenario mayoritario entre analistas es que el crudo y el gas volverán a fluir por el Estrecho en abril. De lo contrario, los riesgos energéticos y económicos se dispararán
La crudeza de la guerra entre Estados Unidos e Israel frente a Irán no amaina pero la semana termina en Bolsa con una extraña complacencia. La primera semana de conflicto se saldó con la mayor caída para las Bolsas europeas desde la guerra de Ucrania pero los índices salvan esta segunda semana con cambios muy leves. Ello a pesar de que el petróleo ya se ha disparado sobre los 100 dólares el barril y de que el tráfico por el estrecho de Ormuz está prácti...
camente paralizado. Es más, la zona se ha convertido en el epicentro del conflicto, con ataques a buques por parte de Irán, que ha declarado su intención de no dejar pasar una gota de petróleo si no cesan los bombardeos sobre el país. La vía por la que llega al mundo el 20% del crudo que consume continúa cegada y las Bolsas mantienen una relativa calma que sin embargo podría estallar en los próximos días. Un mes de cierre para el estrecho de Ormuz es el plazo que la mayoría de analistas e inversores estiman en su escenario base sobre la evolución del conflicto. Si se prolonga por más tiempo, el mercado habrá entrado en un nuevo escenario en el que esperar ya sin paños calientes que el encarecimiento de la energía traiga más inflación y menos crecimiento. Y en el que empezar a apretar con convicción el botón de las ventas.








