El director ejecutivo de la agencia internacional advierte de que se apreciará el impacto de la ausencia de actividad en Ormuz y prevé racionamiento de energía

La crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo amenaza con intensificarse durante el próximo mes. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel a instalaciones energéticas iraníes y la respuesta de Irán bloqueando el estrecho de Ormuz —una vía estratégica por la que transita cerca del 20% del petróleo y gas del mundo—, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que abril será “mucho peor que marzo”.

Durante su intervención en el pódcast de Nicolai Tangen, consejero delegado del Fondo de Noruega, Birol explicó que en marzo los cargamentos procedentes de Oriente Próximo todavía llegaban a los puertos con petróleo, gas natural licuado y otros productos energéticos, pero que “en abril no hay nada”. Esta paralización anticipa que la pérdida de suministro de crudo en abril podría duplicar la registrada en el mes anterior, con consecuencias directas sobre la inflación y el crecimiento económico global.

Para dar una idea de la magnitud del impacto, Birol recordó las crisis del petróleo de 1973 y 1979 en las que se perdieron unos cinco millones de barriles diarios cada una, sumando en total unos 10 millones de barriles al día. Actualmente, se están perdiendo 12 millones de barriles diarios, “lo que equivale a más de dos crisis petroleras juntas”. El director ejecutivo de la AIE ha alertado, igualmente, de que esta interrupción sin precedentes podría obligar a tomar medidas de racionamiento energético en varios países.