Tras bombardear Estados Unidos varias instalaciones nucleares en Irán este fin de semana, y después de que el Parlamento iraní pidiera este domingo el cierre del estrecho de Ormuz, un enclave estratégico para el comercio del petróleo y el gas, el mundo contiene el aliento. El bloqueo de esta vía marítima clave en Oriente Próximo podría interrumpir gravemente los suministros de crudo y crecen los temores por el impacto en la economía global, ya herida por la política de aranceles de la Administración Trump. La escalada bélica entre Israel e Irán, y ahora con la participación de EE UU, eleva al máximo la incertidumbre en los mercados financieros, mientras la atención se centra en la posible respuesta de Irán al ataque estadounidense.
En sus últimos comentarios en redes sociales sobre los ataques estadounidenses, Trump afirmó: “Se causaron daños monumentales a todas las instalaciones nucleares de Irán”. “El mayor daño se produjo muy por debajo del nivel del suelo. ¡En el blanco!”, escribió en su plataforma Truth Social. Anteriormente, Trump instó a Irán a renunciar a cualquier represalia y afirmó que el gobierno “debe ahora hacer la paz” o “los futuros ataques serían mucho mayores y mucho más fáciles”.






