La dependencia europea de importaciones, los bajos inventarios y el freno exportador de China amplifican el impacto del conflicto de Oriente Próximo en el mercado del gasóleo

El mercado energético global vive días de extrema volatilidad desde que Estados Unidos atacó a Irán, hace más de una semana. El recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo ha inyectado una prima de riesgo inmediata en los mercados de materias primas. Lo que hasta hace poco era una tendencia alcista moderada en el

ierten-que-el-brent-tardara-semanas-en-recuperar-los-precios-previos-a-la-guerra-incluso-si-termina-pronto.html" target="_self" rel="" title="https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2026-03-10/los-analistas-advierten-que-el-brent-tardara-semanas-en-recuperar-los-precios-previos-a-la-guerra-incluso-si-termina-pronto.html" data-link-track-dtm="">precio del petróleo, se ha convertido en una carrera frenética por asegurar el suministro de combustible. El impacto se ha dejado sentir con especial intensidad en los derivados del crudo, castigando con especial dureza al gasóleo frente a la gasolina.

En las últimas semanas, el barril de brent, de referencia europea, ha pasado de cotizar en torno a los 60 dólares a rozar los 120. La volatilidad domina las sesiones; la diferencia entre el máximo y el mínimo diarios en Wall Street ha llegado a alcanzar casi 30 dólares. Para el consumidor que acude a repostar, el precio del crudo es solo una pieza del engranaje. El coste final en el surtidor depende sobre todo de las cotizaciones internacionales de los combustibles ya refinados, que siguen sus propias dinámicas de oferta y demanda y que, según los analistas, están experimentando distorsiones significativas.