El precio del petróleo y el del gas natural están siendo los más sensibles, seguidos por el mercado de deuda, que descuenta un escenario de más inflación e, incluso, de subida de tipos en la zona euro

Más de una semana después de que Estados Unidos e Israel iniciaran una ofensiva contra Irán, el conflicto sigue extendiéndose a otros países como Líbano y continúa sin mostrar visos de que las partes vayan a sentarse en una mesa de negociación. La tensión en Oriente Próximo no cesa y esto tiene su réplica en el precio del petróleo, que ha rozado los 110 dólares por barril, un nivel que los analistas situaban como la frontera de un escenario más dañino que podría derivar en escalada de los precios y desaceleración económica.

El impacto de la guerra ya está dejando su impronta en el ánimo de los inversores, que asumen que la entente no llegará pronto. Si en 2010 los españoles aprendieron qué era la prima de riesgo a golpe de rebaja de sueldos públicos y recorte de las pensiones, el agravamiento del conflicto está colocando en primer plano este nuevo concepto. “La prima de guerra está presente en el mercado, pero, ¿hasta cuándo va a durar? Hasta que la narrativa deje de centrarse en la inflación por la escalada continua del precio del petróleo y empiece a ver una relajación del Brent y de los tipos de la deuda”, reconoce David Ardura, codirector de Inversiones Finaccess Value.