El ataque de Israel sobre Irán de la madrugada de este viernes ha sacudido los mercados financieros y de materias primas del mundo. El petróleo se ha disparado más de un 10%, las Bolsas cotizan a la baja y el oro y los bonos actúan como refugio de los inversores, una respuesta habitual ante situaciones de conflicto geopolítico, particularmente si afectan a Oriente Próximo.

Los futuros sobre el petróleo West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, con vencimiento en julio negociados en el mercado de Chicago se han llegado a disparar esta madrugada en torno a un 15%, más de nueve dólares, hasta cerca de los 77,5 dólares por barril, su precio más alto en casi un año, antes de ceder algo de terreno. El precio del Brent, crudo de referencia en Europa, también llegó a subir más de un 13%, hasta los 78,5 dólares por barril. Al cierre de las Bolsas europeas, no obstante, las alzas son inferiores al 6% para ambas referencias, que cotizan en 72 (West Texas) y 73 dólares (Brent).

Aun así, el petróleo ha vivido su mayor subida intradía desde 2022 y también se encamina hacia su mayor ascenso semanal desde 2022, más del 10%, superior al registrado en el ataque de Hamás sobre Israel o en los bombardeos de Israel sobre Irán (y viceversa) en 2024. El recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo ya fue recogido por el mercado el jueves, cuando la agencia Reuters informó de la evacuación de personal diplomático estadounidense en la zona; el Brent subió el 4,3%. Con esta subida elimina las pérdidas acumuladas en lo que va de año, provocadas por el frenazo en el crecimiento derivado de las tensiones comerciales mundiales y por la decisión de la OPEP ampliada de reactivar la capacidad paralizada a un ritmo más rápido de lo esperado.