El ataque de Israel sobre Irán de la madrugada de este viernes ha sacudido los mercados financieros y de materias primas del mundo. El petróleo se ha disparado, las Bolsas cotizan a la baja y el oro y los bonos actúan como refugio de los inversores, una respuesta habitual ante situaciones de conflicto geopolítico, particularmente si afectan a Oriente Próximo.
Los futuros sobre el petróleo West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, con vencimiento en julio negociados en el mercado de Chicago se han disparado cerca de un 8%, más de cinco dólares, hasta superar los 73 dólares por barril, su precio más alto desde febrero pasado. El precio del Brent, crudo de referencia en Europa, también subían en trono a un 8%, hasta los 75 dólares por barril.
El petróleo se encamina hacia su mayor subida semanal desde 2022 por el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo, Con ello reduce las pérdidas acumuladas en lo que va de año, provocadas por el frenazo en el crecimiento derivado de las tensiones comerciales mundiales y por la decisión de la OPEP ampliada de reactivar la capacidad paralizada a un ritmo más rápido de lo esperado.
El oro, que sirve como refugio en tiempos de incertidumbre, también reaccionó con una subida de más de un 1%, hasta un nuevo máximo histórico cercano a los 3.450 dólares por onza.








