Bolsas, materias primas y divisas encaran sesiones de máxima volatilidad por la incertidumbre sobre el fin y el alcance del conflicto
El fin de semana comenzó con esperanza: el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se disculpaba con sus vecinos del Golfo por los ataques y aseguraba que no continuarían. El tipo de mensaje que el mercado presumiblemente celebraría en la sesión del lunes. No dio tiempo para tanto: horas después, el país persa daba marcha atrás y los misiles sobrevolaban de nuevo Arabia Saudí, Qatar, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.
La segunda semana de guerra empieza, por tanto, con tantas incertidumbres como la primera. No hay señales de que el conflicto esté a punto de terminar, continúan las suspensiones de vuelos, las disrupciones energéticas crecen —Kuwait y Qatar han anunciado recortes en la producción de petróleo—, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que no habrá acuerdo sin rendición incondicional de Irán, algo sobre lo que no hay indicios que vaya a ocurrir a corto plazo.
Con los mercados cerrados por el fin de semana, solo la cotización del bitcoin, abierto 24 horas, podía ofrecer alguna pista sobre el estado de ánimo de los inversores, pero se ha mantenido prácticamente plana, por lo que las dudas sobre lo que puede deparar la reapertura son muchas. ¿Alcanzará el petróleo los 100 dólares por primera vez desde 2022? ¿Hasta dónde llegará el precio de la luz si el gas continúa su escalada? ¿Seguirá la brecha entre unas Bolsas estadounidenses que han encajado el golpe con entereza y unos índices europeos en caída libre? ¿Se mantendrá el papel de refugio del dólar? ¿Será suficiente el golpe inflacionista para alterar el rumbo de los tipos de interés de los bancos centrales?











