BlackRock, Blue Owl, Morgan Stanley y Cliffwater han limitado los reembolsos en sus fondos ante la oleada de solicitudes de liquidez de los minoristas. El mercado duda sobre todo de la calidad de los préstamos ligados al sector del ‘software’
Es un gran desconocido para el gran público, pero el importe que mueve en el mundo iguala al conjunto de la economía española. El crédito privado, aquel que no procede de los circuitos de la banca tradicional sino de fondos especializados, concentra unos activos de 1,8 billones de dólares (1,5 billones de euros) que se han empleado para financiar compañías de todo tipo. Su ritmo de crecimiento es explosivo. Su cuantía se ha multiplicado por 12 al pasar de los apenas 150.000 millones de dólares que atesoraba hace 20 años, de acuerdo con los datos de la consultora especializada en mercados privados Preqin.
Su presencia en los últimos tiempos se ha ampliado a empresas de salud, energía o bienes de consumo, pero su sector clave siempre ha sido la tecnología, señalada ahora por los inversores ante el temor a una disrupción acelerada debido a la creciente influencia de la inteligencia artificial y su potencial burbuja. Esto se agrava por la aparición de un nuevo tipo de inversor en este universo. Los particulares han llegado en los últimos tiempos a estos vehículos y estos han sufrido una metamorfosis para adaptarse a ese público que no siempre ha entendido sus características y tiempos.









