La CNMV ya verifica que las carteras semilíquidas cuenten con liquidez para atender los reembolsos. Las gestoras deberán efectuar tests de estrés anuales

La deuda privada se ha colocado en el centro de las preocupaciones del mercado. Los fondos creados para conceder préstamos al margen de la banca tradicional se han abierto en los últimos tiempos a los pequeños inversores. En Estados Unidos, se han producido cierres de carteras y multitud de limitaciones a los reembolsos. Estos fondos conceden créditos a empresas que, por definición, no se pueden recuperar de inmediato si los partícipes deciden solicitar el reembolso. España y el resto de la UE pondrán en marcha en las próximas semanas una regulación específica sobre las carteras que ofrecen liquidez a los inversores (llamadas evergreen en la jerga), a las que se exigirá la máxima prudencia en la gestión y pruebas de resistencia anuales.

Los fondos semilíquidos son aquellos en los que las gestoras ofrecen ventanas en las que los particulares pueden recuperar su inversión, pese a que los activos en los que invierten no cotizan en los mercados. Su importe se ha disparado un 20% a nivel mundial en los dos últimos años, hasta alcanzar los 419.000 millones de dólares (362.000 millones de euros) a cierre del pasado junio, según el despacho de abogados Addleshaw Goddard, gracias al interés de los inversores minoristas y de los clientes de banca privada que buscan tener acceso a los mercados privados sin renunciar a mecanismos de liquidez periódica.