La atractiva rentabilidad y la renovación de colocaciones dan vuelo al mercado: CaixaBank ha colocado 500 millones con peticiones del mercado nueve veces superiores
En un entorno de mercado donde las altas valoraciones de la Bolsa y las dudas en el mercado de renta fija soberana limitan el margen de actuación de los mercados, los inversores están volviendo sus miras hacia la deuda perpetua de la banca. Un nicho donde encontrar rendimientos superiores a la deuda soberana o a la corporativa de alta calidad, pero con emisores de primer nivel. Esta misma semana, CaixaBank ha colocado 500 millones de euros de deuda perpetua con un cupón del 5,875%, colocada principalmente entre fondos (64%) y en Reino Unido. La respuesta del mercado ha sido abrumadora, con demanda por 4.500 millones, según de Bloomberg.
Este tipo de deuda, denominada bonos contingentes convertibles —cocos, en la jerga financiera— tiene su origen en la crisis de 2008, como instrumento que permite construir un colchón de capital con el que absorber pérdidas y, llegado el caso, poder rescatarse a sí mismo sin dinero público. Si los niveles de solvencia de un banco bajan de un determinado nivel, esta deuda se convierte en capital. Por ello, y porque no tiene vencimiento (son perpetuos) se trata del el activo de deuda más próximo a las acciones, y por eso paga una rentabilidad mayor. Pero esta elevada rentabilidad y el hecho de que los bancos estén recomprando y emitiendo deuda de este tipo continuamente, han provocado una fuerte demanda en un entorno de alta liquidez. Los inversores encuentran en estos títulos de deuda una opción segura, rentable y que, a la vista de la posición sólida de las entidades financieras, previsiblemente no requiere permanecer para siempre. La colocación de CaixaBank, de hecho, se lanza para sustituir otra emisión en circulación, renovando condiciones.







