La demanda para las tres referencias adjudicadas este jueves supera los 11.804 millones

La necesidad de dar salida al exceso de liquidez se impone a las preocupaciones geopolíticas. Mientras la renta variable empieza a mostrar signos de nerviosismo, el mercado de capitales sigue funcionando a pleno rendimiento. El Tesoro analiza con lupa el apetito del mercado y, mientras decide cuándo lanzar la tradicional emisión sindicada de comienzos de año, continúa ejecutando su programa de financiación. Dos días después de colocar 6.077 millones de euros en letras a seis y doce meses, con una rentabilidad en torno al 2%, este jueves ha sido el turno de las referencias a tres, 15 y 50 años. El organismo que dirige Paula Conthe ha adjudicado 5.856,7 millones de euros y ha elevado la rentabilidad del bono a 50 años hasta el 4%.

El mercado está demostrando capacidad para absorber el intenso volumen de emisiones del arranque de año. En un entorno marcado por el aumento de los riesgos geopolíticos y la incertidumbre económica, la deuda es vista como un activo algo más seguro, especialmente los bonos de la zona euro. En un escenario global que incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado a calificar de “loco”, las perspectivas de crecimiento más estables de la región y las expectativas de tipos contenidos aportan visibilidad. Este cóctel ayuda a explicar el interés de los inversores por el papel español: la demanda registrada por las tres referencias ha alcanzado los 11.804 millones de euros, el doble de lo finalmente adjudicado.