Coincidiendo con la avalancha de colocaciones de bonos, España vende 7.010 millones en títulos a medio y largo plazo

El Tesoro va calentando motores. A la espera de que dé mandato a la banca para la tradicional emisión sindicada de comienzos de año, el organismo que dirige Paula Conthe se mantiene fiel a su estrategia de previsibilidad e inaugura el ejercicio con la venta de 7.010,6 millones en deuda a medio y largo plazo.

La avalancha de emisiones a la que está asistiendo el mercado en las últimas jornadas no pasa factura al apetito de los inversores. La buena marcha de la economía y unas perspectivas que apuntan a un 2026 de fuerte crecimiento refuerzan el interés por el papel español. La demanda conjunta para las cuatro referencias emitidas ha superado los 14.496,9 millones, el doble de lo finalmente adjudicado.

El mayor volumen, unos 2.813,87 millones, ha correspondido a los bonos a cinco años. Pese a la abundante liquidez que sigue inundando las carteras, el Tesoro ha tenido que pagar un coste ligeramente superior: la rentabilidad marginal se ha situado en el 2,512%, frente al 2,48% de la subasta anterior.

En obligaciones a siete años se han adjudicado 2.012,27 millones, con un cupón del 2,94%. La emisión de este jueves la completan los 1.458,37 millones en obligaciones a 20 años, con un cupón del 3,814%, y otros 726,09 millones en bonos a diez años ligados a la inflación, cuya rentabilidad ha ascendido al 1,517%, frente al 1,469% previo. Un abanico de referencias que pone de manifiesto los esfuerzos del Tesoro por ampliar su base inversora. Contar con inversores de diferente tipología y nacionalidad es esencial para mantener el tipo si el contexto se enturbia.