Con la mayoría de los inversores de vacaciones y tras un buen ritmo de ejecución, el Tesoro puede permitirse el lujo de no convocar en agosto la emisión de deuda a medio y largo plazo prevista inicialmente en el calendario. Sí mantiene, en cambio, las subastas a corto plazo. El organismo que dirige Paula Conthe cierra agosto con la colocación de 2.524,81 millones de euros en letras a tres y nueve meses.
En línea con la emisión a seis y 12 meses de la semana pasada, la pausa del BCE y las expectativas de que repita el movimiento han contribuido a frenar la caída de los rendimientos. El reciente repunte ha animado a los inversores a redoblar su apetito por la deuda española: la demanda alcanzó 5.565 millones de euros, con una ratio de cobertura de 2,2 veces la oferta.
El grueso de la emisión, 1.624,81 millones, corresponde a las letras a nueve meses. La rentabilidad marginal ha pasado del 1,92% al 1,969%, el primer ascenso desde el pasado mes de mayo. Con este repunte, las letras a nueve meses se consolidan como las más rentables.
Sofía Antón, directora de Auriga Bonos, afirma que una de las señas de identidad de la demanda de las letras es su marcado componente estacional. En agosto, muchos inversores destinan parte de sus ahorros a gastos vacacionales, aplazando las inversiones. Esto explica por qué, aunque el rendimiento ha repuntado a máximos de tres meses, las peticiones no competitivas se han limitado a los 335,3 millones. A pesar de ser una cuantía modesta, se trata del nivel más alto desde el pasado diciembre.






