La Administración catalana empieza el curso de 2026 con las notas de ‘rating’ alejadas del bono basura
Dos de los hitos que tiene marcados en rojo el Govern de Salvador Illa están relacionados directamente con la tesorería autonómica. Uno es la propuesta para un nuevo modelo de financiación; otro es la condonación de parte de la
os-mercados-para-refinanciar-la-deuda.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/catalunya/2025-05-13/cataluna-regresa-por-primera-vez-en-13-anos-a-los-mercados-para-refinanciar-la-deuda.html" data-link-track-dtm="">deuda que la Administración catalana acumula del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), el auxilio financiero con el que el Estado rescató a la mayoría de las comunidades autónomas tras la Gran Recesión. Mientras ambos instrumentos siguen cocinándose a fuego lento en Moncloa, la Generalitat abre 2026 con la mejor valoración crediticia en una década: las tres agencias de calificación que fiscalizan sus cuentas han dejado de considerar su deuda como bono basura.
La recuperación ha llegado a trompicones. Los analistas de las casas de rating Fitch y DBRS hace años, en 2021 y 2022, que tomaron la decisión de dar a la deuda catalana el grado de inversión. Pero no fue hasta septiembre pasado que Moody’s optó por seguir la misma dirección, al elevar un escalón su nota y situarla en el Baa3 con perspectiva positiva. Ese código supone situar la calidad de la deuda por encima de la línea que separa el grado de inversión y el de alto rendimiento. Es decir, el límite entre ser una inversión segura pero con rentabilidad moderada o un negocio más arriesgado aunque mejor pagado. Confiar más o menos en el emisor de la deuda.






