No es época de ir dando bandazos sino de enfocarse en la “centralidad”, pregona el presidente de Cataluña Salvador Illa. Tras haberse aferrado al concepto “normalidad” durante su primer año al frente de la Generalitat, con la intención de dejar claro que los arrebatos del procés son agua pasada, el president busca enfatizar la idea de que el suyo es un Govern que
="">prioriza la eficacia y que se centra “en aquello que es realmente importante”, según dijo en su discurso de la Diada.
Cataluña vive pendiente de si se concreta un nuevo modelo de financiación que de más poderes a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) y que vele por el respeto al principio de ordinalidad, ese que marca el equilibrio entre dinero recaudado y disfrutado y que tendría que hacer posible que Cataluña deje de ser la tercera comunidad española con mayor contribución por habitante a la hucha de Hacienda, y la décima en recursos cuando se hace el reparto entre todas las comunidades autónomas. Pero, el plato de la financiación vaticina una cocción lenta, y el arranque el curso político llega con hambre voraz de despachar una serie de carpetas que están encima de la mesa del Govern y que, de su desbloqueo o no, va a depender la solidez del mandato de Salvador Illa.






