Si el presidente catalán adelanta las elecciones al no aprobar las cuentas, su ejemplo servirá para golpear políticamente al jefe del Ejecutivo
A diferencia de Pedro Sánchez, al menos de momento, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha aprobado en su Consejo de Gobierno el primer paso para sacar los presupuestos para 2026. Lo ha hecho sin garantías de que salgan adelante ante la negativa de ERC. Los republicanos no han entrado en la negociación presupuestaria, con unas cuentas de elevadísimo gasto social e inversiones, y con un primer visto bueno de los Comunes.
Si no hay avance y compromiso cerrado de delegar la recaudación y gestión de la totalidad del IRPF a la administración catalana, no habrá acuerdo presupuestario. Si no hay pacto, dada la condicionalidad impuesta por ERC, la hipótesis de convocatoria electoral en Cataluña entra en el terreno de lo verosímil. El PSC no quiere hablar de ello y el partido que dirige Oriol Junqueras se encoge de hombros sobre una capacidad que no es suya, la de convocar elecciones.
¿No va a ser capaz el PSC de convencer al Gobierno central de que delegue esa competencia fiscal?, inquieren los republicanos. Si Illa convocara elecciones ante la falta de presupuestos, la presión de la oposición parlamentaria nacional sobre Sánchez aumentará considerablemente, al poner en el espejo, frente a frente ,a su compañero y amigo catalán.






