La consejera Paneque reconoce que es “muy difícil” que haya cuentas el 1 de enero y recuerda que hace un año recurrieron a los suplementos de crédito
El president Salvador Illa ha tenido que pilotar su primer año de mandato con el lastre de no tener presupuestos por exigencias de sus socios. Y este año, vuelven a planear nubarrones. Esquerra ha reiterado de forma insistente de que no negociará las cuentas hasta que no haya avances significativos en la financiación singular y el Govern reconoció ayer la relación causa-efecto. La consejera portavoz Sílvia Paneque admitió la secuencia con la salvedad de que subrayó que para iniciar las conversaciones no hace falta que el pacto de financiación esté cerrado. Los comunes reiteraron que no negociarán si el Ejecutivo no hace cumplir la Ley de la Vivienda y las sanciones a quienes incumplan la ley. El Govern da por hecho también de que el 1 de enero, igual que hace un año, tampoco estarán listas las cuentas.
Tras el Consell Executiu, la consejera informó de que el Ejecutivo aprobó diversos planes e inversiones como el gasto de 37 millones de euros para hacer obras en barrancos en las Terres de l’Ebre para contener las riadas o el plan estratégico Bomberos 2030 que comporta una promoción anual de 300 efectivos hasta ese año. El programa contempla la construcción de un nuevo parque. No se sabe donde estará radicado ni su presupuesto porque no hay proyecto, pero la partida futura depende de que el Parlament apruebe los presupuestos. “Pero nosotros trabajamos para que los haya y para que esas consignaciones estén incluidas”, garantizó la consejera, que recordó que no suele hacer “futuribles”. “El año pasado no los tuvimos y tuvimos disposiciones de crédito y los fuimos ajustando”, dijo en alusión a los 4.000 millones que pactaron en suplementos de crédito. “Lo deseable y el objetivo es tener presupuestos; si no, ya veremos”, zanjó la consejera sobre otras partidas ahora en el aire.






