El Govern se lanza a presionar a un socio que no da muestras de querer dar a torcer su brazo y busca que el PSOE se moje
El 11 de marzo ya es una fecha clave en la política española. Ese día se votarán en el Parlament las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos que el Ejecutivo catalán prevé aprobar este viernes. Desde ERC dejaron ayer claro que presentarán la suya si no hay avances en la cesión de la recaudación del IRPF que figura en el pacto de investidura de Salvador Illa, aunque abren la mano a darle oxígeno a la Generalitat vía suplementos de crédito. El fracaso de las cuentas, sin embargo, enrarecería las relaciones entre socios de investidura no solo en la Cámara autonómica sino también en el Congreso. Varios escenarios se abren, incluso unas elecciones anticipadas en Cataluña, a raíz del choque entre socios de investidura, con el vértigo del bloqueo político.
A día de hoy es difícil dilucidar una fórmula que permita desatascar los Presupuestos, de ahí la variedad de escenarios. Pero quince días en política son una eternidad. “Hay límite hasta la muerte”, aseguró ayer la portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella, cuando se le preguntó por si veía posible algún acuerdo en los próximos días. El líder de ERC, Oriol Junqueras, bajó ayer al terreno de lo personal para intentar mostrar la convicción de que no dará su brazo a torcer con el IRPF: “Si hemos aguantado cuatro años en prisión, aguantaremos cuatro semanas de presión [para aprobar los Presupuestos]”, dijo en una entrevista a Catalunya Ràdio.







