El president Salvador Illa cumple mañana un año de su proclamación con dos ideas claves en su mandato: la de Cataluña en marcha tras el fin del procés y, sobre todo, la del lema de la “prosperidad compartida” que repite casi como un mantra. El socialista sostiene que la economía catalana va al alza y que el paro ha bajado, pero su objetivo es conseguir que esa bonanza se traslade a la mayoría de la población...

. Esa filosofía se contrapone, dice, con la de los líderes autonómicos del PP, particularmente con la de Isabel Díaz Ayuso. En medio del agrio debate sobre la “financiación singular”, Illa ha cargado contra las políticas de la presidenta madrileña (sin citarla) por la “acumulación insolidaria de recursos” instándole a “corregir” el “dumping fiscal” derivado de la capitalidad consagrando una vez más que en las formas y en el fondo están en las antípodas.

Tras algún enfrentamiento ya por el uso del catalán y la financiación autonómica, los dos políticos han chocado este fin de semana después de que Illa volviera a lamentar que la política fiscal de Madrid genera insolidaridad y el desequilibrio entre los territorios. Illa sostiene que su propuesta de “financiación singular”, que dice que se cuestiona más por proceder de Cataluña que por su contenido, pasa por recaudar impuestos y seguir aportando sumas en concepto de solidaridad a la caja común. Todo eso acompañado de mantener la política fiscal impositiva pactada con sus socios de ERC y los comunes, pese a la presión de la patronal, para preservar la calidad de los servicios publicos.