El Gobierno empieza el curso político por todo lo alto y con una evidente declaración de intenciones. Este martes, el segundo Consejo de Ministros que se celebra tras el periodo estival aprobará la condonación parcial de la deuda autonómica, una medida de calado con la que el Ejecutivo busca contentar a sus socios catalanes, reagrupar a la mayoría de la investidura antes de presenta...

r un proyecto de Presupuestos y, en paralelo, abrir un cisma en el principal partido de la oposición. O al menos intentarlo.

La quita, de casi 85.000 millones de euros en total, es uno de los movimientos más relevantes y arriesgados de la legislatura y busca beneficiar a todas las comunidades de régimen común que lo soliciten ―todas, salvo el País Vasco y Navarra, que disponen de sistema fiscal propio―. Además de Cataluña, las que verían más saneadas sus cuentas serían Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid, en manos del Partido Popular. Aunque desde la formación que lidera Alberto Núñez Feijóo han asegurado por todos los canales posibles que ninguno de sus territorios solicitará la condonación, en el Ejecutivo confían en romper el muro de contención impuesto desde Génova, ya que no todos los territorios disponen del músculo financiero suficiente como para rechazar una fórmula que, aunque no revierte la problemática, sí ayuda a mitigarla parcialmente.