El codirector de calificaciones corporativas de la agencia de rating advierte de que preocupan los impagos en la sombra y las valoraciones en los préstamos no bancarios

Está fuera de los circuitos habituales de la banca, alejado del escrutinio público de los activos cotizados. Pero su importancia es clave. El crédito privado es un gigante oculto que gestiona 1,8 billones de dólares (1,6 billones de euros) en activos en todo el mundo. Karl Pettersen (50 años, Neuilly-sur-Seine, Francia), codirector de calificaciones corporativas de la agencia Scope Ratings, advierte de que el “secretismo permite el mal comportamiento” y sentencia que el mercado necesita credibilidad.

Pettersen, con años de experiencia en firmas como Moody’s, Société Générale o UBS, considera que la opacidad del crédito privado ha alimentado el miedo de que exista una burbuja. La buena noticia es que, a su juicio, la situación es muy diferente ahora que hace 18 años y vaticina que esta vez la eventual crisis no será bancaria. Su potencial destructivo está en una corrección de los precios de la deuda y de la Bolsa.

Pregunta. ¿Hay una burbuja en el crédito privado?

Respuesta. No lo sabemos, y eso es parte del problema. Por un lado, existe un desajuste en cuanto a las etiquetas, que no significan lo mismo en los mercados públicos y privados. Por ejemplo, si una compañía deja de pagar en efectivo porque no cuenta con la liquidez suficiente y en su lugar entrega deuda adicional [pago en especie o PIK], se consideraría un impago. Pero no en el mercado privado. Por eso hay un debate sobre eventuales impagos en la sombra.