Los abonos suben un 20% tras más de una semana de conflicto. De prolongarse, el alza se trasladará a productos como el pan, la pasta o el aceite de girasol
La guerra en Irán ya está impactando en la producción de un bien mucho más esencial que la gasolina: la comida. Aunque aún no se aprecia en las estanterías de los supermercados, en el campo la sacudida ya es evidente. Con poco más de una semana de hostilidades, los productores en todo el mundo ya pagan un 20% más por los
desperdicio-del-campo-el-70-de-los-fertilizantes-acaban-en-el-aire-acuiferos-y-aguas-superficiales.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2024-09-25/el-colosal-desperdicio-del-campo-el-70-de-los-fertilizantes-acaban-en-el-aire-acuiferos-y-aguas-superficiales.html" data-link-track-dtm="">fertilizantes, en concreto por la urea, el abono más utilizado del mundo. Tras la mayor subida semanal de su precio desde la invasión rusa de Ucrania, la tonelada de ese compuesto presente en la orina supera los 585 dólares (570 euros), según su cotización en el mercado de Egipto, la referencia mundial para las entregas en marzo.
“La situación ya es grave y podría empeorar respecto a lo vivido con la guerra de Ucrania”, advierte José María Castilla, director de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores en Bruselas. Esta vez, el suministro europeo ya llega tensionado: las importaciones rusas, el segundo proveedor de la Unión Europea, pagan aranceles del 6%, lo que encarece aún más el abono disponible. “Ya es preocupante”, añade Cristóbal Cano, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos. Castilla recuerda además que algunos productores europeos han llegado a pagar más de 600 euros por tonelada en los últimos días.












