Los precios acumulan una subida superior al 18% desde 2021, antes de la primera gran escalada inflacionaria, que los salarios no han compensado
El impacto de la guerra en Oriente Próximo amenaza con agravar la situación de los hogares españoles y volver a convertir su bolsillo, ya debilitado, en víctima colateral del conflicto. La ecuación es sencilla: los precios están un 18% por encima de los niveles de 2021, cuando se desató la primera gran ola inflacionaria, pero los salarios no se han revalorizado con la mism...
a intensidad. En otras palabras, los consumidores se enfrentan a un nuevo mazazo sin haber recuperado del todo el poder adquisitivo perdido.
De hecho, se acumulan los indicadores que apuntan a un nuevo shock inflacionario, a la espera de si será posible una salida relativamente rápida del conflicto. Esto en la mejor de las hipótesis, pues las peores apuntan a una crisis energética y de suministro que frene el crecimiento. Mientras la contienda evoluciona y se aclara el alcance del golpe, en los 10 días que han transcurrido desde el ataque conjunto de EE UU e Israel contra Irán, el petróleo brent ha roto la barrera de los 100 dólares por barril; la gasolina ha registrado su mayor alza en ocho meses; el gas (el índice holandés TTF, referencia europea) ha pasado de los 30 euros el megavatio-hora (MWh) a superar los 50, y la electricidad en el mercado mayorista ha escalado desde una media de 16,4 euros el MWh enero a unos 67 euros en lo que va de febrero, situándose por encima de los 100 euros en los dos últimos días. Unos repuntes que pesan aún más si se observan en retrospectiva.











