Uno de los modelos esperados en el concurso era el Frecciarossa, de Hitachi Rail, envuelto en el accidente en la línea Madrid-Sevilla

Los consejeros de Renfe llegaron a tener en sus agendas, en la página del 19 de enero, un encuentro del que debía salir la licitación de un pedido de 30 trenes de alta velocidad capaces de rodar a 350 kilómetros por hora. Reunión cancelada. Un día antes, el domingo 18, habían chocado dos convoyes en la línea Madrid-Sevilla, dejando 46 víctimas mortales y obligando a aplazar la reunión, que se celebró la semana pasada ya con prioridades muy distintas. La operadora pública se centra ahora en la gestión del siniestro en que quedó destrozado uno de sus Alvia y en resolver el caos en Rodalies. La inversión en trenes queda aparcada al menos unas semanas, si no meses, hasta que haya mayores certezas sobre el caso de Adamuz (Córdoba), explican fuentes de la compañía.

Además de atender la emergencia operativa y de seguridad en Barcelona, la empresa tiene claro que no es momento de poner en pie una millonaria inversión en material rodante cuando uno de los modelos ofrecidos a Renfe, y muy del gusto del Ministerio de Transportes, es actor principal en las investigaciones sobre Adamuz. Se trata del Frecciarossa o ETR-1000, sobre el que directivos de Hitachi ofrecieron todo tipo de detalle a mediados de diciembre, en la factoría de Pistoria (Italia), al ministro Óscar Puente y al presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia. Entonces se dio a este modelo que rueda en España desde noviembre de 2022, bajo la marca de Iryo, como seguro en el concurso de la operadora.