Los gobiernos difícilmente pueden forzar al capital privado a hacerlo, aunque un fondo de pensiones de Dinamarca se desprenderá de sus bonos soberanos. Los inversores sí han iniciado por sí mismos una rebaja de su exposición a EE UU
El secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, ridiculizó este martes en el foro de Davos la posibilidad de que Europa replicara con la venta de bonos soberanos estadounidenses al afán expansionista de Donald Trump en Groenlandia. Aseguró que la idea “desafía a la lógica”, aunque el mercado sí parece haber tomado nota de la posibilidad y ha activado la maquinaria vendedora que desvela la debilidad de la mayor economía del mundo: su elevado endeudamiento y el desequilibrio de sus cuentas públicas. La tendencia a un desapego de los activos estadounidenses es ya una realidad entre los inversores, previa a la amenaza de anexión de Groenlandia por parte de la Casa Blanca, pero una oleada vendedora de bonos soberanos en represalia es vista como improbable, además de ser una amenaza para la estabilidad financiera global, también para los países europeos amenazados por Trump.
La tensión ha terminado por aparecer en la deuda soberana estadounidense, como ya sucedió el pasado mes de abril cuando anunció al mundo una andanada de aranceles. Washington está poniendo patas arriba el orden geopolítico global y haciendo uso de los aranceles para sus propósitos expansionistas en Groenlandia: amenaza con una tasa del 10% desde febrero —que podría llegar al 25% más adelante— a los países europeos que han desplegado tropas sobre la isla. Y Europa tantea su respuesta a una amenaza que va mucho más allá de lo comercial y que pone en cuestión a la misma OTAN y a décadas de relación transatlántica. Por lo pronto, la UE se plantea imponer aranceles sobre 93.000 millones de euros a productos estadounidenses y la paralización de la aprobación del acuerdo comercial en el Parlamento Europeo. Pero al mercado ha llegado también la posibilidad de que Europa contraataque a Trump golpeando en uno de sus grandes puntos débiles: la enorme necesidad de financiación de su economía y de que el mundo siga comprando bonos soberanos de Estados Unidos.
















