La deuda soberana de Estados Unidos está en entredicho. Un activo que, no pocas veces, se ha comparado con el oro por su seguridad, ahora inquieta al mundo del dinero. Los llamados bond vigilantes (vigilantes de los bonos) están pendientes de las cuentas públicas estadounidenses y dispuestos a actuar para marcar el rumbo del gasto público. Estos inversores del mercado de bonos castigan con ventas las políticas fiscales imprudentes. La crisis de la deuda periférica europea y la de Liz Truss en Reino Unido son dos buenos ejemplos.
“La política fiscal de Trump podría ser la siguiente”, explica Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión en Mutuactivos. La situación fiscal de EE UU se ha deteriorado y se ha reflejado en la subida de tipos, donde los bonos a 30 años han superado el 5%. Tras estímulos masivos (de demócratas y republicanos) y recortes impositivos, el déficit federal cerró 2024 en el 6,4% y la deuda pública asciende al 123% del PIB, lo que ha llevado a todas las agencias de rating a retirar la máxima calidad crediticia a EE.UU. “Además, la administración Trump ha promovido una ambiciosa iniciativa legislativa apodada como The Big Beautiful Bill que propone extender los recortes impositivos de 2017 una década más, junto con otras reducciones fiscales (propinas, horas extra…)”, explica el experto.







