Redacción Internacional (EFE).- Las protestas iniciadas en Irán el 28 de diciembre de 2025 ya se han convertido en las más multitudinarias y con mayor número de fallecidos según organizaciones no gubernamentales de derechos humanos desde la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico en 2022.
A diferencia de entonces, estas manifestaciones han estallado por la inestabilidad económica, aunque han derivado en un movimiento político contra la República Islámica. En las protestas se han coreado consignas a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví, derrocada en 1979 durante la Revolución Islámica, o se ha pedido la «muerte del dictador».
Según datos de la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, hasta ahora hay más de 500 muertos, incluidos niños, y más de 10.000 detenidos, una cifra que Iran Human Rights (IHRNGO), eleva a 648 fallecidos hasta ahora.
En 2022 hubo al menos 476 muertos, según la misma ONG con sede en Noruega,.
Impulsadas por comerciantes y sectores económicos afectados por la caída del rial, la moneda nacional, y la elevada inflación, miles de iraníes se han sumado a esta nueva oleada de protestas que se ha extendido por más de un centenar de ciudades.













