Varias ONG denuncian que ya son centenares los muertos por la reacción de las fuerzas de seguridad a las manifestaciones. El presidente iraní acusa a Estados Unidos e Israel de fomentar disturbios

Las protestas en Irán no amainan. Las manifestaciones continuaron en la noche del sábado en varias ciudades del país a pesar de las amenazas de mano dura por parte del régimen. Varias ONG han denunciado que les llegan informaciones de que son ya son centenares los muertos de la represión. Las autoridades han avisado de que pueden recurrir a la pena capital como método para enfriar las movilizaciones. El corte de internet y la telefonía se acerca a las 72 horas y dificulta el seguimiento de los hechos sobre el terreno, pero informaciones y vídeos emitidos desde concentraciones y hospitales ―probablemente vía satélite― reflejan una situación de escalada permanente tras días de protestas contra el Gobierno, principalmente por la grave situación económica. En la calle, grupos de manifestantes atrincherados tras contenedores en llamas desafían a las fuerzas de seguridad, mientras los cuerpos con balazos en la cabeza y en el cuello se acumulan en las morgues.

El fuerte despliegue de las autoridades en la capital está llevando a los manifestantes a protagonizar concentraciones fugaces, según grupos de derechos humanos, evitando el choque con unos cuerpos policiales que incrementan la violencia y que vuelan drones sobre Teherán. En Mashhad (noreste), ciudad de importancia simbólica para la teocracia iraní por acoger el templo más sagrado del islam chií, varios vídeos muestran grupos de jóvenes con la cara tapada que retan a los agentes armados cortando carreteras bajo el aparente sonido de disparos. También se registraron protestas el sábado en Rasht (norte), Tabriz (oeste) o en las sureñas Shiraz o Kerman.