El apoyo de Trump a los manifestantes refuerza la acusación del régimen a agentes extranjeros

Los iraníes vuelven a echarse a la calle para clamar contra el régimen al que responsabilizan de su penuria. De momento, las manifestaciones no han alcanzado ni la amplitud ni los participantes de ocasiones anteriores, pero la represión ya ha dejado las primeras víctimas mortales. En la escena internacional, con

ttps://elpais.com/internacional/2026-01-02/trump-avisa-de-que-esta-preparado-para-atacar-iran-si-sigue-la-represion-de-las-protestas-y-teheran-amenaza-con-caos-en-toda-la-region.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-01-02/trump-avisa-de-que-esta-preparado-para-atacar-iran-si-sigue-la-represion-de-las-protestas-y-teheran-amenaza-con-caos-en-toda-la-region.html" data-link-track-dtm=""> Trump agitando una intervención y Netanyahu deseoso de golpear de nuevo a su archienemigo, algunos comentaristas jalean la protesta como si fuera un partido de fútbol. Solo que aquí no hay dos equipos, sino un país de 90 millones de habitantes que, sin un pacto político y social, seguirá pagando los platos rotos.

La chispa, una vez más, ha sido económica. La política cambiaria y la depreciación del rial desataron las quejas de los comerciantes hace una semana. A ellas se sumaron estudiantes y ciudadanos afectados por el deterioro de las condiciones de vida, que va más allá de una inflación galopante (por encima del 40% en el último año) para afectar al suministro de agua corriente (en Teherán incluso ahora en invierno se corta por las noches), la electricidad y otros servicios públicos. Todo ello en un país productor de petróleo, es decir, que no es pobre, y que, como denuncian los manifestantes, gasta importantes partidas en financiar grupos armados extranjeros.