Despedido y a la espera de que prospere su caso, un exejecutivo del mayor centro de investigación de cáncer alerta de supuestos contratos amañados por más de 20 millones de euros

Es la peor de las pesadillas para un centro de investigación puntero dedicado a entender y combatir uno de los peores males conocidos. ¿Puede el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) —una de las joyas científicas del país— haber albergado una red corrupta que adjudicaba contratos a empresas amigas sin seguir los procedimientos adecuados? Un exdirectivo que trabajó en el centro desde 2005 está convencido de que sí. En la última década, se habrían detraído del presupuesto de este organismo público unos 20 millones de euros, como mantiene en una denuncia que ha presentado ante la Fiscalía Anticorrupción, y a la que ha tenido acceso este diario.

“Es una situación incomodísima”, reconoce el responsable, que hasta agosto era director de operaciones del CNIO. Pide el anonimato por la ley de protección del informante, pues considera que su obligación era denunciar la realidad con la que, asegura, empezó a toparse a finales de 2024, al auditar las cuentas del organismo. Dice que sintió “miedo, decepción, inseguridad”; hasta el límite de estar meses recopilando datos en discos duros y usando un ordenador desconectado de Internet para que sus antiguos jefes no pudiesen rastrearle.