Los casi 200 países deben decidir ahora si apoyan la propuesta en un plenario. La Unión Europea cede ante el bloqueo de muchos países a fijar ese camino para abandonar el petróleo, el gas y el carbón
Tras una larga noche de negociaciones a puerta cerrada en la cumbre del clima que se celebra en Belém, la presidencia de esta conferencia, que está en manos de Brasil como país anfitrión, ha presentado una nueva tanda de textos para intentar cerrar esa cita, que debería haber terminado el viernes. El tema más polémico y que más ha enconado todas las negociaciones en las que participan casi 200 países, no aparece en el borrador final que ha presentado André Corrêa do Lago, el diplomático brasileño que preside la cumbre, y que aspira a que se apruebe durante este sábado. No hay referencias a un mandato para fijar una hoja de ruta para dejar atrás los combustibles fósiles, que son los principales responsables del cambio climático, como había propuesto a los países el propio presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante toda la noche los países han estado negociando y hasta el último minuto se han intercambiado párrafos del texto final de la cumbre, que tendrá que ser adoptado en el plenario durante esta mañana (en Brasil, tarde en España). La UE, que había estado presionando, aunque no de forma completamente cohesionada, para que se aludiera a esa hoja de ruta, ha dado finalmente su brazo a torcer y ha garantizado que no vetará esa declaración de cierre descafeinada.















