La COP30 se ha cerrado sin la hoja de ruta para dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón, pero esta conferencia de Belém ha sido también una prueba para el multilateralismo
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¡Olá desde Belém!
Hay dos palabras que en 30 años de conferencias sobre cambio climático en el seno de la ONU son tabú: combustibles fósiles. Y eso que la ciencia tiene claro desde hace muchas décadas que son los principales responsables del problema que se quiere combatir. Porque cuando se quema ese petróleo, gas y carbón para producir energía se emiten los gases de efecto invernadero que están sobrecalentando el planeta.
Pero la presión de los Estados más dependientes de esos combustibles ha hecho que los acuerdos y textos que salen de estas citas no los señalen directamente y abiertamente en estas tres décadas. Solo se pone en el punto de mira a los gases y no a lo que los provocan, lo que hace que no se establezcan objetivos de reducción de su uso y producción.
















