La falta de ambición de la cumbre de Brasil no oculta que el abandono de los combustibles fósiles sigue centrando el debate
La cumbre del clima COP30 se cerró el sábado en Belém sin que la declaración final mencione ni los combustibles fósiles ni mucho menos la necesidad de activar
es-fosiles.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2025-11-24/la-paradoja-de-nokia-o-a-quien-beneficia-planificar-el-final-de-los-combustibles-fosiles.html" data-link-track-dtm="">una hoja de ruta para abandonarlos. La ciencia es unánime y tajante desde hace años: la crisis climática que padecemos obedece a las emisiones de gases de efecto invernadero y estas son provocadas por la quema de combustibles fósiles. Tres décadas de cumbres medioambientales desde que en 1992 se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se han centrado siempre en mitigar las emisiones y no en adaptarse al abandono progresivo de sus principales causantes: el petróleo, el gas y el carbón. De las 30 cumbres celebradas, solo el acuerdo final consensuado en Dubái hace dos años con mucho esfuerzo cita explícitamente los combustibles fósiles y la necesidad de una transición energética que los deje atrás. Por eso fue saludado como un acuerdo histórico, imposible de repetir el año pasado en Azerbaiyán y ahora en Brasil.















