Los Veintisiete acuerdan en principio la meta propuesta por la Comisión y añaden más flexibilidades para los Estados. La dura negociación fija por ley el objetivo final, que era una “línea roja” para países como España

Los ministros de Medio Ambiente de la UE han llegado a un principio de acuerdo para aprobar la reforma de la Ley Europea del Clima que fija, negro sobre blanco, la reducción de las emisiones de efecto invernadero en un 90% para 2040 en relación con los niveles de 1990. Era la “línea roja” que defendían los países más ambiciosos como España. Pero para lograr este objetivo vinculante, han tenido que ceder en más flexibilidades para convencer a los Estados más reticentes, en una larga negociación que ha durado todo un día y una noche y que todavía tiene que cerrarse formalmente, a lo largo de este miércoles por la mañana.

Según adelantan fuentes conocedoras de las negociaciones, la normativa, que debía estar lista para la COP30 de Belém que arranca esta misma semana, fija como “vinculante” el objetivo del 90% que algunos Estados miembros habían llegado a cuestionar y que España y un grupo amplio de países —unos 14 llegaron a reunirse en los aledaños de la larga cita— que defendían como “línea roja” para mantener la ambición climática europea. A cambio, se ha cedido en aumentar de 3 a 5% la cantidad de créditos internacionales “de alta calidad” que permitan compensar fuera de las fronteras europeas los déficits en materia de reducción de emisiones fijados. También hay otras concesiones, que se deberán cerrar formalmente en la reunión, que continúa este miércoles —los ministros también deben aprobar, por unanimidad o consenso al menos, la NDC (Contribución Determinada a Nivel Nacional) de la UE, es decir, su compromiso de reducir sus gases de efecto invernadero para toda la economía comunitaria.