Los jefes de Estado y de Gobierno validan las nuevas “flexibilidades” propuestas por Bruselas y dan vía libre a que los ministros de Medio Ambiente cierren la Ley del Clima en una reunión extraordinaria antes de la COP30 en Brasil

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE creen que han logrado el “equilibrio delicado” que buscaban entre sus preocupaciones en torno a la competitividad europea y la ambición climática del bloque que debería permitirle a Europa salvar la cara ante la próxima COP30 en la ciudad brasileña de Belem de noviembre: tras conseguir más garantías de “flexibilidad” para lograr los objetivos climáticos para 2040, los Veintisiete han dado su visto bueno político a la aprobación, antes de la cita en Brasil, de la Ley del Clima que debe fijar los

l="" title="https://elpais.com/sociedad/2025-09-15/los-grandes-paises-de-la-ue-se-oponen-al-objetivo-de-reduccion-de-emisiones-para-2040.html" data-link-track-dtm="">objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 de la Unión, que Bruselas ha fijado en un 90% menos en relación con los niveles de 1990.

El tiempo apremiaba: una Europa que se precia de estar a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, pese a que cada vez más gobiernos ponen trabas a las leyes medioambientales, no podía permitirse llegar a la cita en Belem sin tener aprobada su nueva meta intermedia en el camino ya fijado de lograr la neutralidad climática para 2050. La última oportunidad, coincidían tanto convencidos como escépticos, era el Consejo de Medio Ambiente que se celebrará el 4 de noviembre.