A estas alturas del mes, y salvo que habite en las montañas o en alguna zona privilegiada del norte, el español medio ya puede servirse asado, frito o confitado en su propio jugo. Los calorazos estivales no animan precisamente a meterse en la cocina, encender los fogones y los hornos y liarse con sartenes y cazuelas, pero por suerte hay fórmulas culinarias sencillas que no implican usar esas fuentes de calor. A continuación te ofrecemos una selección de aperitivos, ensaladas, cremas o postres 100% libres de sofocón.

Si vienen invitados a cenar, quieres poner algo de picar pero no tienes ganas de trabajar, existen soluciones que no exigen demasiado esfuerzo. Los aceites con cosas, por ejemplo. La base de estos aperitivos es el aceite de oliva, y el resto de ingredientes van picados finitos. Son perfectos para untar con pan, aunque también puedes usarlos como aliño para una ensalada, como salsa para unas verduras o como guarnición para una crema. Y sí, el primero incluye un escaldado en caliente del tomate, pero te lo puedes saltar tranquilamente picando el tomate con piel o pelándolo sin más.

El gazpacho es un plato sencillo, y tirando de brocha gorda, su preparación se podría resumir como un triturado de verduras frescas con aceite, vinagre y sal. Sin embargo, hay gazpachos excelentes, buenos, regulares y malos, y seguro que has probado ejemplares que caben en las distintas categorías. Como siempre ocurre en la cocina popular, el secreto está en los detalles: por mucho que discutamos si lleva pepino, cebolla o pan, la técnica importa tanto o más que los ingredientes que decidas usar o no.