Se acercan las tres de la tarde, el momento más temido del día. Llevas trabajando toda la mañana, sintiendo cómo la temperatura iba ascenciendo exponencialmente conforme pasan las horas y te toca hacerte la comida. Nunca nada tan sencillo se sintió semejante cruzada como cocinar cuando el termómetro marca más de 32ºC. Te entendemos. Incluso para nosotros, que siempre abordamos esta actividad con una sonrisa (mentira), pensar qué preparar y ponernos a ello se hace un poco cuesta arriba. Por no mencionar cuando se te antojan para comer unos pimientos asados, una lasaña o un pollo al horno. Ahí hay alguna conexión neuronal fallando.

Pero que no cunda el pánico. Como siempre, venimos con refuerzos. Si hay algo que puede hacer más llevadero lo de cocinar con calor, es comer algo que ya esté cocinado. Tranquilo, no somos Juan Roig, vamos a seguir defendiendo a capa y espada la cocina casera, el puchero a fuego lento y las cosas hechas con mimo. Esto, y tirar de vez en cuando de productos elaborados de calidad para salir del paso, no es incompatible. Y todavía menos cuando dichos productos provienen de proyectos que cuidan la calidad por encima de todo.

He preguntado a mis compañeros y compañeras cuáles son sus productos preparados favoritos para componer comidas veraniegas para que no tengáis que hacerlo vosotros. El resultado es un listado de referencias estupendas de conservas de verduras, escabeches, legumbres, cremas frías y demás elaborados, además de infinidad de ideas para utilizarlos en casa y montarse comidas de 10 con el mínimo esfuerzo. Allá vamos.