Con el cambio climático, en España ya no se libran del calorazo ni las comunidades del norte. Pero si hay una zona en la que las altas temperaturas en agosto han sido una constante desde tiempo inmemorial es Andalucía, y seguramente por eso su repertorio de platos fríos no tiene rival. Poca gente quedará que no conozca el gazpacho o el salmorejo, pero la riqueza de la cocina andaluza estival no se acaba ahí ni muchísmo menos. A continuación te ofrecemos un festival de recetas refrescantes con un denominador común: ninguna defrauda.

El cascaflote es un plato típico de Marmolejo, en el noroeste de la provincia de Jaén, y viene a ser una ensalada de tomate y clara de huevo aliñada con una salsa o crema similar al salmorejo. Además del tomate, el ajo y el pan habituales en el clásico cordobés, esta salsa lleva un poco de yema de huevo, que le da un extra de cremosidad. El cascaflote es facilísimo de preparar, y entra como un baño en agua fresca en cualquier día caluroso. La clave para el éxito es que el tomate esté maduro, y el aliño, bien alegre de vinagre y sal. Todo lo demás, pan comido.

El mundo es un valle de lágrimas y la vida puede haberte tratado fatal, pero todo el sufrimiento habrá valido la pena si algún día has entrado en un bar de Cádiz en verano, has pedido una bebida muy fría y te han sacado unas papas aliñás bien hechas. Pocos platos se disfrutan tanto como esta tapa, que te reconcilia con el universo y te hace sentirte agradecido porque existan cosas tan simples y a la vez tan buenas. Porque las patatas aliñadas gaditanas son eso: el puro minimalismo con el máximo de placer.