Así que la cuestión no es si España vuelve a ser un país católico. No lo es. Tampoco si la Iglesia recuperará la centralidad social que tuvo durante décadas. Probablemente tampoco. La pregunta relevante es quién proporciona hoy marcos de interpretación compartidos en sociedades atravesadas por la incertidumbre y la desconfianza

La llegada del sumo pontífice al país ibérico está rodeada de expectativa, pero también de reclamos.

El sector conservador y contrario al Gobierno es mayoritario, frente a un grupo más aperturista liderado por José Cobo, al que apoya el Papa