Aunque la información es efímera estos días y nadie se acuerda ya, vamos a hablar un poco de PISA.

La semana pasada básicamente os dimos los resultados y algunos gráficos para entender mejor la prueba. Esta hemos ahondado en el análisis y las propuestas.

Sabéis que uno de los aspectos que más llamó la atención de los resultados de PISA —para cualquiera que no sea profesor, ellos llevan años diciéndolo— han sido los problemas de los jóvenes con la lectura y cómo las pantallas están afectando su capacidad de atención.

Empezamos por esto último. Hemos hablado de “las pantallas”, pero realmente los móviles y las tablets son el medio nada más. El problema, dice la OCDE, responsable de la prueba, son internet y las redes sociales. Lo cuenta mi compañero Carlos del Castillo, especialista del periódico en tecnología, en este interesante reportaje sobre el funcionamiento de esta industria.

“La capacidad adictiva de las redes sociales, los videojuegos online o las plataformas gamificadas no es una consecuencia accidental del uso de la tecnología o las pantallas, sino el objetivo económico central de las empresas que desarrollan esos productos”, se lee en el reportaje. Los adolescentes son especialmente vulnerables a las tácticas de las empresas, que solo buscan atrapar al espectador mediante pequeñas píldoras. El plan está saliendo a la perfección.