Este es un envío de la newsletter de Kiko Llaneras, un boletín exclusivo para los suscriptores de El País, con datos y explicaciones de actualidad: apúntate para recibirlo.Las puntuaciones en PISA se han desplomado en una década. Desde 2015, los estudiantes de 15 años de la OCDE han perdido 7 puntos en ciencias, 22 en matemáticas y 27 en lectura, lo equivalente más o menos a un curso escolar. En España la caída es mayor, pero el fenómeno es generalizado. Las puntuaciones de matemáticas y lectura han bajado en 37 de los 38 países de la OCDE.La pregunta es obvia: ¿qué esta pasando?Creo que no existe una respuesta. Es inquietante: los resultados académicos de chicos y chicas empeoran en medio mundo y no sabemos por qué. El debate estos días ha exhibido una lucha de teorías favoritas: unos lo explican todo con pantallas; otros, con disciplina, privatización o inmigración. Hay explicaciones más solidas que otras. Pero estoy bastante seguro de que no existe una única causa que explique lo que vemos en cada país. Primero, dejadme repasar algunas de las hipótesis más populares.¿Es la pandemia? Durante meses cerramos los colegios y mandamos a los niños a aprender desde casa. Hay evidencia de que durante la pandemia aprendieron menos, especialmente los de familias más pobres. Será una parte de la explicación, pero el deterioro había empezado antes.¿Es la inmigración? Los alumnos de origen migrante ya son el 20% de los estudiantes de 15 años en España, casi el doble que en 2015. Muchos crecen en familias con menos recursos; algunos estudian en una lengua que no hablan en casa. Y obtienen unos 40 puntos menos que los nativos. Si aumenta su peso, la media bajará aunque nadie aprenda menos. Pero ese efecto mecánico no puede explicar toda la caída nacional, porque también caen las notas de los nativos: 23 puntos en matemáticas y 39 en lectura desde 2015.¿Son los móviles? Es inevitable mirar a la tecnología: pantallas, teléfonos, redes sociales, vídeo corto. El informe PISA dice que en España el 80% de estudiantes dedica más de una hora a sus redes sociales. La tiktorización es reciente y profunda: pocas novedades han ocupado tanto tiempo y espacio mental (y mi sensación es que ofrece poco a cambio). Y no son solo sensaciones. Un estudio reciente con escolares italianos encuentra peores resultados en lengua y matemáticas entre quienes empezaron antes a usar redes sociales, incluso teniendo en cuenta su nivel previo. Pero estamos lejos de saber qué parte del desplome explica mirar el móvil. Además, metemos en el mismo saco jugar a videojuegos RPG, ver documentales en YouTube o encadenar reels.¿Es la falta de sueño? “Recibo muchos mensajes de amigos durante toda la noche”, explicaba un chico inglés de 14 años en un estudio internacional. No hablamos suficiente de esto: entre los adolescentes españoles de 15 a 18 años, quienes dicen dormir más de ocho horas han pasado del 50% al 30% entre 2014 y 2022, según la encuesta HBSC.¿Es el declive de la lectura y la atención? En EEUU, que tiene los mejores datos, sabemos que los adolescentes que leen por gusto casi a diario han caído del 35% en 1984 al 14% en 2025. En España, los jóvenes que aseguran leer cada semana también bajan. El propio PISA añade otra pista: entre 2018 y 2025, el rendimiento de los estudiantes cayó más en las preguntas con textos largos. Eso encaja con estudiantes que tienen más dificultades para sostener la atención. Pero también con estudiantes que leen menos y han perdido práctica.¿Es la inteligencia artificial? Una sorpresa del último PISA es que, en la OCDE, la caída desde 2022 es mayor entre los alumnos de hogares con más recursos. Lucas Gortazar deslizaba una posibilidad: ¿quizá esos hogares adoptaron primero la IA? No es la única evidencia que señala a los chatbots. Un estudio siguió a miles de estudiantes en China y observó que, después de empezar a usar IA, mejoraban sus notas en los deberes y empeoraban las de los exámenes. Los chatbots permitían hackear los deberes. Pero ChatGPT llegó a finales de 2022: no sabemos qué peso ha tenido y tampoco puede explicar la caída anterior en PISA.¿Son los cambios pedagógicos? Muchos miran a Inglaterra: allí los resultados apenas han caído. Desde 2015 sube 16 puntos en matemáticas desde 2015 y en el promedio de las tres disciplinas solo le supera un país no asiático (Estonia). Además, la comparación con Gales y Escocia ofrece una especie de experimento natural: sus dos sistemas empeoran, pero no Inglaterra. ¿Por qué? El analista John Burn-Murdoch sospecha que parte de la diferencia está en decisiones educativas. Señala, entre otras cosas, la apuesta inglesa por un currículo estructurado y centrado en conocimientos, mientras Gales y Escocia restaban peso a las asignaturas básicas y eliminaban contenidos mínimos. “Parece que esos experimentos han fallado”, dice.* * *Este repaso solo deja pistas. ¿Qué factores tienen más importancia? ¿Cuáles son en realidad inocuos? ¿Qué otros cambios han pasado desapercibidos? No podemos esperar que PISA nos diga cuántos puntos cuesta mirar TikTok o qué reforma ha funcionado. Como escribía Lucas Gortazar, “es una foto de los alumnos de 15 años que no permite establecer causas ni seguirlos en el tiempo”. Su propuesta para España es tener una evaluación propia que llegue a cada escuela y siga a los alumnos año a año. Yo querría observar mejor qué ocurre en las aulas, evaluar los nuevos métodos y medir cuánto contribuye cada colegio al aprendizaje. Me gustaría, en definitiva, que dedicásemos tanta energía a comprobar nuestras teorías como ponemos en defenderlas.Además, pensaba en el valor de las apariencias. Antes de verano me recorrí muchas escuelas de Madrid por un motivo mundano —mi hija empezaba el colegio—, y me encontré fachadas pintarrajeadas, sillas desconchadas y aulas sin aire acondicionado. La falta de medios tiene costes evidentes. Pero además me preocupa el mensaje: un centro comercial se ve más moderno que una escuela.Las escuelas deberían ser la vanguardia de la sociedad. Colegios que impresionaran al entrar: montones de libros, dinosaurios a escala, un acuario, impresoras en 3D. Un lugar lujoso dedicado a aprender. Si las escuelas fuesen espectaculares, sus ideales se sentirían más poderosos, desde la creatividad al esfuerzo. Sería una señal. Hoy, para muchos niños, el colegio es más pobre que su casa, más lento que su móvil y más viejo que su centro comercial. ¿Cómo podríamos hacer envidiable la escuela?Este es un envío de la newsletter de Kiko Llaneras, un boletín exclusivo para los suscriptores de El País, con datos y explicaciones de actualidad: apúntate para recibirlo.
¿Cómo se explica el desplome en PISA? Lo inquietante es que no lo sabemos
Las notas de matemáticas y lectura han bajado en 37 de los 38 países de la OCDE. Es un retroceso sin precedentes, con muchas teorías pero sin certezas












