Cinco de cada seis países de la OCDE han empeorado sus resultados educativos, sobre todo en lectura y matemáticas, según el informe PISA publicado esta semana. España ha retrocedido más que la media de la OCDE, pero no todos los estudiantes lo han hecho por igual. A partir de los microdatos de las cuatro últimas ediciones, repasamos algunas de las claves que dejan los resultados.España se sitúa en el puesto más bajo desde 2015 La nota media de los estudiantes españoles ha caído 29 puntos en una década —de 491 a 462—, 15 de ellos en los últimos tres años. La mayoría de los países de la OCDE también han retrocedido, pero España lo ha hecho en mayor medida: la media del conjunto bajó 18 puntos en ese periodo, 11 menos que la española. Como resultado, España ha pasado del puesto 22 al 28 entre los 37 de la OCDE.Buena parte de la caída desde 2022 se explica por las peores notas en lectura. En 34 de los 37 países de la OCDE los resultados en esta materia son peores que en 2022; en 29 de ellos el descenso es estadísticamente significativo. España pierde 23 puntos en lectura en tres años —uno de los mayores retrocesos de la OCDE, cuya media cae 14—. En el gráfico puede explorar la evolución de cada país en las tres pruebas.A mayor nivel socioeconómico, mejores notas, pero los alumnos con más recursos son los que más han retrocedidoUna de las variables que mejor explica la diferencia de rendimiento entre estudiantes es el nivel socioeconómico de las familias. Para medirlo, PISA utiliza un indicador que combina la formación y la ocupación de los padres con los recursos del hogar, como los libros que hay en casa. Entre 2015 y 2022, las notas del 10% más pobre estuvieron unos 100 puntos por debajo de las del 10% más rico: el equivalente a unos cinco cursos de retraso.Esto ha cambiado en la última edición, en la que la diferencia se ha estrechado hasta los 80 puntos. Se debe en buena parte a que los alumnos de mayor nivel socioeconómico son los que más han empeorado: 32 puntos menos, el doble de la caída media española. Por materias, la caída de los estudiantes con más medios es más acentuada: pierden 41 puntos en lectura (casi el doble que la media), 35 en matemáticas (más del doble) y 21 en ciencias (casi el triple). Por eso, por primera vez en la última década, el grupo más rico no es el de mejor rendimiento en las pruebas.Comunidad Valenciana, País Vasco y Navarra, las comunidades que más han caídoEn el País Vasco y la Comunidad Valenciana el retroceso en lectura supera los dos cursos académicos, más de 40 puntos; Navarra roza ese umbral, con 37 puntos menos que en 2022. Esos descensos afectan por igual a todos los niveles socioeconómicos.La Comunidad Valenciana es, además, una de las pocas regiones que rompe el patrón nacional: en la media de España los alumnos ricos son los que más retroceden, pero aquí los que más han empeorado son los del 20% más pobre. En el siguiente gráfico puede explorar los datos de cada comunidad en las dos últimas oleadas del estudio.Madrid, de primera a novena según el nivel socioeconómico de sus alumnosLa diferencia de rendimiento entre alumnos pobres y ricos cambia de una región a otra y esto influye en cómo quedan las comunidades al compararlas. La Comunidad de Madrid es la que mejores resultados obtiene en PISA; sin embargo, entre los estudiantes más favorecidos retrocede hacia el cuarto puesto y se sitúa alrededor de la novena posición entre estudiantes medianos y más desfavorecidos. ¿Por qué encabeza entonces la clasificación general? Porque es la región que más proporción de alumnos del 20% más acomodado de España tiene: un 34% del total, más que País Vasco (23%) o la Comunidad Valenciana (22%) y el doble que Murcia (16%).Las chicas mejores en lectura, los chicos en matemáticasLos resultados por sexo arrojan un patrón igual al de anteriores informe PISA: las chicas sacan mejores notas en lectura, mientras que los chicos son mejores en matemáticas. La ventaja de las chicas en lectura es de 26 puntos y la de los chicos en matemáticas, de 14. Donde hay novedad es en ciencias. En 2022, los chicos eran mejores, pero en este examen han empeorado más que las chicas (han caído el doble, 10 puntos frente a 5) y sus resultados son ya similares. Al mirar los datos por nivel socioeconómico esas brechas entre los alumnos y las alumnas cambian. Las chicas tienen mejor nota en lectura en general, pero entre los alumnos más pobres esa ventaja baja hasta los 10 puntos. En matemáticas, los chicos sacan mejores notas en general, y entre el grupo más desfavorecido se alejan aún más de las chicas. En ciencias, unos y otras obtienen casi las mismas notas, salvo entre los más pobres, donde ellas quedan más de diez puntos por debajo.El alumnado extranjero saca peor nota, pero la diferencia se explica por el nivel socioeconómicoUno de cada cinco alumnos de 15 años en España es extranjero, unos 89.000 según los datos de PISA. Son casi el doble que hace una década. Este cambio no viene solo de las llegadas recientes: la segunda generación (nacidos aquí con padres extranjeros) se ha multiplicado por cinco desde 2015 y hoy supone el 10,8% de los alumnos. Tienden a concentrarse dentro del sistema escolar: la mitad de los extranjeros estudian en centros donde más del 30% de sus compañeros también son de origen extranjero. Sus resultados en PISA están por debajo de los del alumnado nativo, pero la distancia se explica sobre todo por el nivel socioeconómico. Si se mira el resultado bruto, la segunda generación saca 29 puntos menos en ciencias y matemáticas y 21 en lectura que el alumnado nativo. Cuando se descuenta el nivel socioeconómico, esa distancia se reduce drásticamente: baja a seis puntos en ciencias y matemáticas, y en lectura desaparece. En el siguiente gráfico se ve como entre los alumnos de menor renta, los más numerosos entre los extranjeros, la segunda generación tiene resultados similares o mejores a los de los nativos. En la primera generación, que incluye chicos y chicas que pueden llevar poco tiempo en España, las diferencias de puntos se mantienen entre 33 y 38 puntos incluso comparando a alumnos de mismo nivel socioeconómico.Respecto al PISA anterior, nativos y extranjeros han tenido peor nota, pero no por igual. En la media de las tres pruebas, los nativos pierden 12 puntos; los de segunda generación, 15, y los de primera, 19. Aún así, la caída de la media española no es solo culpa de los extranjeros. La nota de un país puede bajar por dos motivos: porque todos los grupos sacan peor nota o porque hay más alumnado de los grupos que puntúan bajo. Si su proporción no hubiese crecido desde 2022, España habría empeorado casi lo mismo: 21 puntos en lectura en vez de 23, y 13 en matemáticas en lugar de 15. El motivo principal es que el grupo más numeroso, el de los nativos (un 80%), también ha caído.Los privados caen más y tienen rendimiento parecido a los públicos cuando se controla por el nivel socioeconómico de los alumnosEl alumnado de la privada saca de media 34 puntos más que el de la pública en las tres pruebas de PISA; el de la concertada, 16 más. En ciencias, la materia principal de esta edición, la privada obtiene 505 puntos; la concertada, 486, y la pública, 470. La distancia, sin embargo, se ha acortado: la enseñanza privada —concertada incluida, para poder comparar entre años— ha perdido desde 2022 una media de 22 puntos en las tres pruebas, frente a los 12 de la pública. En ciencias, de hecho, el retroceso de la pública es tan pequeño que apenas se aprecia; el de la privada, sí.Buena parte de la ventaja de la privada la explica el contexto socioeconómico del alumnado. Tomando juntas privada y concertada, la diferencia media con la pública es de 24 puntos. Pero si se comparan alumnos del mismo nivel socioeconómico, esa diferencia baja a 8. En 2022, la misma comparación la dejaba en 17: en tres años, la ventaja que no se explica por el nivel socioeconómico de los alumnos se ha reducido a la mitad.Los datos de PISA recuerdan también un patrón de los colegios españoles más allá de sus notas: la segregación de los alumnos, porque el sistema reparte a los estudiantes de forma muy desigual según su origen social. El 83% de los chavales del quintil socioeconómico más pobre estudia en un centro público; entre los del quintil más rico, menos de la mitad: el 47%A más redes sociales, peor nota en PISASegún los datos de PISA, las redes sociales son la actividad que más tiempo ocupa a los adolescentes cuando usan el móvil en su tiempo libre. En un día normal entre semana, ocho de cada diez alumnos de 15 años pasan más de una hora en redes como Instagram o TikTok (los ejemplos que usa el informe), y uno de cada tres supera las tres horas. Es, con diferencia, la actividad a la que más declaran dedicar el teléfono. Además, el uso intensivo es más frecuente entre quienes tienen menos recursos: supera las cinco horas diarias el 18% de los alumnos del quintil más pobre, frente al 8% del más rico.En el último informe, quienes dicen pasar más tiempo en redes han sacado peores notas, sea cual sea el nivel socioeconómico de su familia. En el quintil de alumnos con más recursos, quienes pasan más de cinco horas al día en redes sacan 460 puntos de media en las tres pruebas, 53 menos que quienes las usan de una a tres horas.Las respuestas a esta pregunta esconden un detalle importante: el 21% de la muestra no la contestó, casi el doble que en 2022, cuando no respondió el 11%. Además, entonces las redes que se ponían de ejemplo eran Instagram y Facebook, y no Instagram y TikTok como en esta edición. Son dos detalles que hacen casi imposible comparar esta pregunta de forma sólida y que solo se descubren al analizar los microdatos de la encuesta. MetodologíaLos datos del análisis proceden de los microdatos de PISA de las cuatro últimas ediciones: 2015, 2018, 2022 y 2025. Las medias están ponderadas y calculadas sobre las diez puntuaciones que PISA asigna a cada alumno. El «total» es la media de las tres pruebas, un cálculo propio y no una cifra de la OCDE. En algunos de los gráficos se representan también los intervalos de confianza de cada media al 95%.Los datos también tienen cuatro cautelas:La OCDE no publicó la lectura española de 2018.El sexo no se mide igual en 2022 y 2025, así que seguir a un grupo entre ambas es indicativo. Cataluña queda fuera del desglose autonómico por las incidencias que señaló PISA. En la pregunta sobre redes sociales no responde el 21% de la muestra de 2025 frente al 11% de 2022, por lo que sus datos se dan solo para 2025.
¿Han empeorado todos los estudiantes por igual? Nueve gráficos sobre los datos de PISA
La caída es general, pero no todos han bajado igual: pierden más los alumnos con más recursos, los de centros privados, los extranjeros y comunidades como la Valenciana. Quienes más tiempo pasan en las redes sociales sacan peores notas











