Dos días después de la publicación de los informes secretos sobre las llegadas de inmigrantes irregulares a Ceuta, el Ejecutivo de Pedro Sánchez sigue aferrado al relato de que el fallo que impidió evitar ese asalto no estuvo en el Gobierno, sino en el CNI. Los documentos demuestran lo contrario, por lo que el discurso de Moncloa ha tenido que incorporar algunas mutaciones para sortear los renuncios en los que, sorprendentemente, le ha pillado la desclasificación. Estas son las tres falacias con las que intenta evitar seis preguntas muy incómodas:

1- El WhatsApp "ambiguo"

Al no poder negar que los servicios de inteligencia alertaron, el relato de Moncloa ha incorporado a su argumentario la descreditación del canal. "Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia", cargaron desde la Secretaría de Estado de Comunicación el miércoles por la tarde.

Intentaban devolver así a los servicios de inteligencia la presión que cayó sobre el Ejecutivo por no haber actuado habiendo recibido alertas. Sánchez insistió después en la misma idea con un mensaje en la red X. "Este organismo (CNI) se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil", cuestionó.